Autora:
Sandra Milena Agudelo-Londoño. Gesis, MSc, PhD(c).

Segunda parte,

Si los límites de nuestro universo son los límites de nuestra imaginación, parafraseando a Julio Verne, debemos entonces imaginar nuevos espacios de existencia humana, desde lo profesional y desde lo sanitario. La tecnología, con todos los bemoles éticos que debamos interpretar antes de seguir tecnologizando el mundo sin conciencia, se constituye, también, en la posibilidad de recrear y co-construir soluciones a los problemas más estructurales y a aquellos emergentes en nuestra sociedad. Pensar, como nos lo enseñaron en los cursos de salud pública, en los de epidemiología y en los de gestión de proyectos, en las causas estructurales de la situación de vida y salud de individuos y colectivos; nos permitirá imaginar y materializar estrategias -mediadas por tecnologías, basadas en datos, con informatización de procesos e interoperabilidad entre actores y acciones- como apuestas integrales e integradas para su resolución. De nuevo, los Gesis deberíamos empezar a explorar, como ya lo vienen haciendo varios colegas, en BigData y Analítica, Inteligencia Artificial y Machine Learning, en desarrollo de soluciones móviles y procesamiento de lenguaje natural; en enfoques de diseño, implementación y evaluación centrados en el usuario y desarrollos sociotécnicos de tecnologías e innovaciones sociales, en modelos predictivos y georreferenciación, en…, Usted puede completar esta lista en franca construcción, amplia y diversa según su experticia…

Finalmente, ¿cuál es, entonces, el propósito de posicionarnos como Gesis? Todo ejercicio de auto-reconocimiento es un acto de libertad. Pasa, necesariamente, por repensar lo que ha sido de este sujeto hibrido -social y técnico- conocido como “Gesis” y proyectar lo que éste puede llegar a hacer. Posicionarnos no debe tener como finalidad suprema la separación purista de nosotros con otras profesiones relativamente parecidas en pro de competir por espacios laborales en mercados difíciles; no puede ni debe ser un apartheid laboral. Por el contrario, todo salubrista sabe que la purificación es una herencia peligrosa del pensamiento positivista moderno y, por lo tanto, la fragmentación del saber y del hacer, conlleva a respuestas igualmente fraccionadas. Posicionarnos como Gesis debe tener una intención inversa a la hiper-especialización y separación…

Si nos damos a conocer a través de lo que hacemos en el día a día; si aprendemos más de lo que nos gusta y sobre todo, de lo que no; si leemos más y a autores que no nos han presentado; si somos más críticos con lo que estamos haciendo y cómo lo hacemos, y más creativos con lo que podríamos hacer; si salimos de la zona común, del relativo confort; si escuchamos a la gente con la que trabajamos y para la que trabajamos: comunidades, usuarios, colegas; si analizamos con detenimiento y humildad los requerimientos y necesidades de instituciones y poblaciones; si trabajamos en equipo, si hacemos sinergias, si colaboramos más; aunque seguiremos teniendo poca publicidad impresa o multimedia de nuestra carrera, nosotros mismos habremos creado un camino indeleble, tal como tantos otros lo han hecho antes para nosotros…

Debemos, entonces, rescatar nuestra identidad como grupo al servicio de la salud de un país; porque ser Gesis es, ante todo, gerenciar sistemas de información para hacer que la vida de los otros esté más conectada, sea más clara, más cercana y sus procesos de atención en salud y sociales en relación con el Estado e instituciones, sea más efectivo. Al fin de cuentas, ser Gesis es poner lo que se sabe y se hace con datos, tecnologías e información al servicio de la transformación social de las poblaciones a las que servimos.